San Bernardino de Siena (1380 - 1444)

San Bernardino de Siena, El “Apóstol de Italia ", fue un misionero, reformador y economista del escolasticismo medieval. Nació en la ciudad de Massa Marittima en Toscana, de la familia noble Albizzeschi. Después de haber ayudado a los enfermos durante la gran peste desatada en Siena en 1400, entró en la Orden de los Franciscanos. En sus viajes a pie por toda Italia se convirtió en un predicador muy popular y conocido. Durante su ministerio se le ofreció el obispado tres veces, a lo cual se negó siempre, ya que tendría que abandonar lo que él sentía como su principal vocación, la de ser un misionero.

Bernardino fue el gran sistematizador de la economía escolástica después de Santo Tomás de Aquino, y el primer teólogo desde Pierre de Jean Olivi en escribir una obra completa sobre la economía. Este libro titulado On Contracts and Usury, trataba sobre la justificación de la propiedad privada, la ética del comercio, la determinación del valor y del precio, y la cuestión de la usura.

Su mayor contribución a la economía fue la más extensa discusión y defensa del empresario escrita en aquellos tiempos. Señaló que el comercio, como todas las otras ocupaciones, podía practicarse tanto de manera legal como ilegal; todas ofrecían la oportunidad para pecar. Por otra parte, los comerciantes prestan muchos servicios útiles: transportando las mercancías procedentes de regiones excedentarias a  regiones en donde escasean; preservando y almacenando los productos que están disponibles cuando los consumidores los necesiten; y, como artesanos y empresarios industriales, transformando las materias primas en productos manufacturados.

Bernardino también observó que el empresario ha sido dotado por Dios de una cierta y especial combinación de habilidades naturales que le permiten realizar completamente estas tareas muy útiles. Él identificó una rara combinación de cuatro habilidades empresariales: eficiencia, responsabilidad, laboriosidad, y toma de riesgos. Muy pocas personas poseen estas cuatro virtudes. Por esta razón, Bernardino sostuvo, que el empresario obtiene apropiadamente las ganancias suficientes como para permanecer en el mercado y ser también recompensado por su esfuerzo. Estos beneficios son la recompensa por su trabajo, por sus gastos y por los riesgos que ha asumido.

Fuentes: (El Pensamiento Económico antes de Adam Smith)  Economic Thought Before Adam Smith de Murray N. Rothbard (Edward Elgar, 1995), (Cristianos por la Libertad) Christians for Freedom de Alejandro A. Chafuen (Ignatius, 1986), y  (La Vida de los Santos) The Lives of the Saints de S. Baring-Gould (John Grant, 1914).