John Ronald Reuel Tolkien (1892 - 1973)

J.R.R. Tolkien fue profesor del idioma y la literatura inglesa y anglosajona en la Universidad de Oxford en los años comprendidos entre 1925 y 1959. Debe su fama a sus libros El Hobbit (1937), El Señor de los Anillos, que contiene tres volúmenes llamados La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey (1954-55), y El Silmarillion (1977), cada uno de los cuales ambientados en el mundo mitológico de la Tierra Media.

Tolkien fue siempre un católico muy devoto que recordaba y experimentó los tiempos en los que la libertad religiosa en el Reino Unido aún no estaba completamente garantizada. La fe, para Tolkien, en las palabras citadas por su biógrafo Joseph Pearce, "no era una opinión a la que uno se suscribía, sino una realidad a la cual uno se sometía". Y, de hecho, la relación de amistad con C. S. Lewis, amigo y colega de Tolkien en los tiempos de Oxford, permitió a un Lewis totalmente desilusionado, retornar a la fe cristiana. La fe de Tolkien es tan central en sus libros ambientados en la Tierra Media, como en su interés por preservar la libertad. Antes de convertirse en el ilustre profesor, Tolkien sirvió en el ejército británico durante la Primera Guerra Mundial. Su experiencia de primera mano en la Primera Guerra Mundial le inculcó una profunda preocupación, si es que no un ansia generalizada, por la ascensión del totalitarismo.

El mal representado por el poder totalitario es uno de los temas centrales de El Señor de los Anillos. Como explicó en una ocasión el propio Tolkien, El Señor de los Anillos es una historia "que ve, un lado bueno por una parte y un lado malvado por la otra, la belleza en oposición a la fealdad sin misericordia, la tiranía opuesta a la realeza, la libertad moderada con el consentimiento contra la compulsión que hace mucho tiempo que perdió cualquier otro propósito que no sea el del puro y simple poder, y así sucesivamente”. En esencia, la trama básica de El Señor de los Anillos contiene la épica búsqueda para destruir el Anillo, en el cual está contenido el poder para gobernar sobre toda la Tierra Media. Mientras que los personajes y los eventos de El Señor de los Anillos generalmente retaban a los paralelismos alegóricos precisos, el Anillo simboliza simplemente la corrupción y la tiranía que deriva de tener un poder político incontrolado. El Anillo confiere a quien lo porta el poder de gobernar sobre la Tierra Media, pero también obliga a una esclavitud inevitable con el fin de mantener este poder a cualquier precio. En un primer nivel, El Señor de los Anillos es una alegoría a la forma en que evoluciona un tirano. Comenzando como un regidor, incluso con las mejores intenciones, esta persona comienza a ser dominada por una sed espasmódica por adquirir cada vez más poder y por el deseo de suprimir toda forma de libertad. Después, el tirano termina tan esclavizado como sus súbditos por esta sed de poder, y todos ellos acaban viviendo en un estado común de restricciones repugnantes a cualquier expresión de virtud.

Fuentes: Alberto Mingardi y Carlo Stagnaro, “Tolkien on Power”; Jessica Yates, “Tolkien the Anti-Totalitarian”, en las ediciones de Patricia Reynolds & Glen H. Goodknight, en los registros publicados de J. R. R. Tolkien Centenary Conference, Keble College, Oxford, 1992, en Altadena, CA, The Tolkien Society  y The Mythopoeic Society, 1995.