John Locke (1632 - 1704)

Él filósofo John Locke, al igual que otros pensadores como Thomas Hobbes y René Descartes, ha sido acusado con frecuencia por parte de los éticos sociales cristianos de haberse apropiado indebidamente la tradición de la ley natural, de dar voz a ideas sobre la naturaleza del hombre que no están en consonancia con la palabra de la Biblia, y en general de haber secularizado la moderna reflexión política occidental. Incluso a pesar de estas graves acusaciones, la influencia de Locke en la moderna concepción de la libertad es sin lugar a dudas profunda, lo cual le ha asegurado un lugar dentro de la tradición del pensamiento liberal clásico.

Nacido en Somerset, Inglaterra, el 29 de agosto de 1632, Locke completó sus estudios en Oxford, graduándose en Medicina. Su profesión médica le llevó a hacer amistad con Lord Ashley, el futuro primer Conde de Shaftesbury. Posteriormente se retiró a Francia, pero cuando su mecenas cayó en desprestigio ante los ojos del gobierno británico, se vió obligado a huir a Holanda, donde vivió en un estado de clandestinidad y bajo falsa identidad. Esta vida clandestina le fue fatal, puesto que se vió involucrado en la conspiración que tenía como objetivo colocar en el trono de Inglaterra al taciturno holandés Guillermo de Orange, en lo que sería después pasado a la historia como la Revolución Gloriosa. Este momento de cambio en la historia constitucional inglesa generará la más famosa obra de Locke,Two Treatises of Government, que más proporcionó el marco teórico para los sucesos políticos de la revolución.

Además de dar una contribución con las ideas sobre el Estado de Derecho plasmadas en Two Treatises,  la separación de poderes y el Estado con autoridad limitada, los argumentos de Locke en favor de la tolerancia religiosa, expresadas claramente en sus Letters Concerning Toleration, fueron así mismo fundamentales. Como un comentarista resumió una vez el pensamiento de Locke, “Tenemos el derecho a la libertad de religión, porque la naturaleza misma de la fe está en contradicción con la compulsión.” Locke señalaba correctamente que la mente “no puede ser forzada por una fuerza externa para creer en algo”, pero las leyes, en última instancia, son sustentadas con el uso de la fuerza. Sin embargo, tal coacción es irreconciliable con las auténticas creencias religiosas. Tal como Locke concluye, “La autoridad del magistrado no se puede extender hasta el punto de establecer cada artículo de fe, o cualquier otra forma de rito, con la ayuda de la fuerza de las leyes que emana. Debido a que las leyes que no  prevén sanciones no tienen absolutamente ningún valor, y las sanciones en este contexto son totalmente inadecuadas, ya que no son adecuadas para convencer las mentes. Las Letters Concerning Toleration con el pasar del tiempo se convirtieron, dentro de las colonias americanas, en la principal fuente de inspiración para los principios de libertad religiosa de más amplio alcance (También reconocidos para los Judios y Católicos de la Iglesia Romana, lo cual era negado por parte de Locke) que se incorporarían en la Declaración de Libertad Religiosa de Virginia (Virginia Declaration of Religious Freedom).

Fuentes: John Locke: A Letter Concerning Toleration edited by James H. Tully (Hackett Publishing, 1983), and The Triumph of Liberty by Jim Powell (The Free Press, 2000).