El homenaje de Walmart al asesinato masivo

Mari-Ann Kelam

El 23 de agosto pasado, Día Europeo del Recuerdo de las Víctimas de los Regímenes Totalitarios, Estonia inauguró un nuevo monumento conmemorativo de todas las víctimas del comunismo. La estructura de 30,000 metros cuadrados en Tallin está dedicada a la gente de Estonia que sufrió bajo el terror infligido por la Unión Soviética. Los nombres de 22,000 personas que fueron asesinadas o que nunca regresaron a sus hogares debido a las condiciones inhumanas en Siberia están inscritas en las placas conmemorativas. Ahora, después de tanto tiempo, finalmente muchas familias tienen un lugar para llorar a sus seres queridos, orar, colocar flores y velas. Considerando el tratamiento desenfadado que muchos occidentales han dado al comunismo, estos recordatorios siguen siendo muy necesarios.

El Día del Recuerdo marca el infame Pacto Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto de 1939, que dividió a Europa entre Hitler y Stalin y allanó el camino a la Segunda Guerra Mundial. Gran parte del mundo ha olvidado que estos dictadores siguieron siendo aliados hasta que Alemania invadió a la URSS a fines de 1941. Muchos no se dan cuenta de que tanto el nacional-socialismo, o nazismo, y el comunismo compartían la idea de que todo era permitido para el bien de la causa—lo que sea, desde la ley marcial hasta confiscaciones, ocupaciones, arrestos, tortura y asesinato.

Los crímenes de Stalin a veces han sido disculpados porque finalmente luchó contra la Alemania nazi. Los crímenes soviéticos contra la humanidad ni siquiera fueron mencionados en los juicios de Nuremberg. Lamentablemente, la enorme contribución estadounidense para ganar la guerra y reconstruir la parte occidental de Europa también ha sido ignorada u olvidada. Pero todo esto significa que los crímenes de Stalin y sus sucesores comunistas no han sido juzgados adecuadamente, ni los millones de víctimas y sus sobrevivientes han recibido el reconocimiento adecuado ni ninguna garantía de que la historia no se repita. Stalin y Hitler tenían mucha sangre en sus manos, básicamente dos caras de una sucia moneda, pero solo un lado parece estar grabado en la memoria de la humanidad.

Y como hasta ahora no se ha juzgado el pasado soviético de Rusia, el desafortunado pueblo ruso ha terminado con un líder autoritario que falsifica el pasado, glorifica a Stalin y su época, ignora el estado de derecho, invade a sus vecinos y elimina a los que se atreven criticar u oponerse a él. En 2002, Alexander Yakovlev, en su libro A Century of Violence in Soviet Russia advirtió que Rusia nunca será un país normal hasta que reconozca y acepte los crímenes de su pasado soviético.

Es una tarea que les queda a sobrevivientes, historiadores, personas de buena voluntad y monumentos como el de Estonia, el tratar de decir la verdad sobre el sistema comunista que en todas partes terminó en miseria y costó la vida a 100 millones de personas.

En este contexto, es extremadamente preocupante y ofensivo encontrar a Walmart y otros minoristas promocionando lo que ellos llaman «cool shirts»: camisetas rojas brillantes adornadas con la hoz y el martillo soviéticos. Tomar a la ligera las atrocidades cometidas bajo y en nombre del comunismo muestra ignorancia e insensibilidad.

Como una estonia-estadounidense que vive en Europa, estoy avergonzada y dolida. Es imposible explicar tal ligereza a la gente de aquí, muchos de los cuales sufrieron bajo el comunismo. La gente comienza a pensar que es verdad: a los estadounidenses solo les importa ganar dinero. Me cuesta convencerlos de los Estados Unidos y los estadounidenses que conozco y amo, de sus valores y principios, su valentía y su voluntad de ayudar a los sojuzgados y oprimidos.

La mayoría de mis amigos aquí y en el extranjero consideran que esta campaña de Walmart es repugnante. Algunos han preguntado: «¿Cuándo saldrán con la camiseta complementaria adornada con una esvástica?» Precisamente esta pregunta muestra cuánto falta por hacer para informar y educar a la gente de que hubo dos dictadores malvados, antiguos aliados, cuyos crímenes y ambiciones resultaron en tantos millones de víctimas. Es una tarea inmensa, pero puede lograrse. Un lugar para comenzar, en este caso, es contactar a Walmart en todos los niveles. Hay muchas oportunidades: su sitio web, su Facebook, su tienda Walmart local y la administración al más alto nivel.

Los verdugos mataron a sus víctimas dos veces: primero quitándoles la vida y luego borrando el recuerdo de ellos y su destino. Es por eso que es importante recordar. No podemos deshacer el primer asesinato, pero podemos deshacer el segundo.

Nota
El artículo « Walmart’s T-shirt homage to mass murder» fue publicado antes por el Acton Institute el 5 de septiembre de 2018. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La traducción es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas, fundado en 1995.
La autora, Mari-Ann Kelam fue miembro del parlamento de Estonia por varios años.
Véase «Baltic Countries Want Walmart to Remove Soviet-Themed Shirts» para una fotografía de las camisetas.