Hacer Crecer a EE.UU. de Nuevo

Samuel Gregg

La baja tasa de crecimiento económico de EE.UU. refleja problemas profundos que no estamos abordando

Los datos económicos inundan nuestras pantallas estos días. Pero hay una cifra a la cual todos deben atender: la tasa de crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB). Muestra los aumentos de la capacidad de una economía para producir bienes y servicios.

¿Cómo van los EE.UU? No bien. En el primer trimestre de 2017, la tasa de crecimiento de los EE.UU. fue de apenas un 0.7 por ciento. Es la más baja desde 2014. De hecho, entre 2010 y 2016, la economía creció a una media anual de sólo 2.1 por ciento. Eso es más de un punto porcentual por abajo de la tasa promedio de 3.21 por ciento desde 1947.

¿Pero, por qué debemos preocuparnos? En este momento, la tasa de desempleo de EE.UU. es inferior al 5 por ciento. Seguramente, dicen algunos, lo que importa es que la economía no se contraiga. En nuestros tiempos de obsesión igualitaria, ¿debemos aceptar una tasa de crecimiento más baja y más lenta si eso significa que los beneficios se distribuyan de manera más uniforme?

Desafortunadamente, una tasa de crecimiento persistentemente baja generalmente significa que existen problemas profundos en la economía. Si no se abordan, eso significa problemas de largo plazo para todos nosotros. Especialmente para los menos acomodados.

El bajo crecimiento refleja baja innovación y sobre-regulación

EE.UU. ha festejado durante mucho tiempo el espíritu empresarial. La innovación es crucial para impulsar el crecimiento. A través de ella, los individuos y las empresas pueden convertir lo que una vez fueron recursos de bajo valor en bienes y servicios altamente deseables.

Por desgracia, estamos perdiendo nuestra ventaja. Indicio tras indicio muestra la desaceleración marcada de la innovación en todo EE.UU. Una medición son las nuevas patentes emitidas para las invenciones. Esas cifras muestran que EE.UU. se está quedando atrás respecto a otros países. Un informe reciente publicado por la Fundación Kauffman advierte que «el dinamismo empresarial se mantiene en un descenso que dura décadas» en EE.UU.

Algunos economistas sostienen que esta es una tendencia más extensa. EE.UU. está envejeciendo. Es una nación que rehúye más el riesgo y está económicamente satisfecha. Todavía hablamos de ser una sociedad vibrante impulsada por el mercado. Pero gran parte de EE.UU. ha adoptado las prioridades económicas y culturales de la socialdemocracia europea promedio.

Estrechamente vinculada con la disminución de la innovación está la sofocante regulación. Según un estudio del Mercatus Center de 2016, «el crecimiento económico en los EE.UU. ha sido, en promedio, desacelerado en 0.8 por ciento anual desde 1980 debido a los efectos acumulativos de la regulación».  Ambos partidos han sido cómplices de esta tendencia.

Sigan lanzando nuevas regulaciones y el resultado es claro. Influye en las decisiones tomadas por los inversores y los empresarios —por lo general para peor. Una regulación excesiva puede, por ejemplo, hacer que las personas inviertan en un área más libre de la economía pero menos productiva. Lidiar con las barreras regulatorias puede ser cansado y costoso.

Se pone peor. La regulación excesiva puede alentar a las empresas y empresarios potenciales a jugar al capitalismo de amigos. Ellos optan por mejor trabajar para lograr extraer privilegios al gobierno. Eso es más fácil que innovar. Los consumidores pierden productos y servicios nuevos y mejorados, y reducciones de precios.

El bajo crecimiento daña a los pobres

El crecimiento económico significa poco, a menos de que sirva a la gente y promueva su bienestar. Esto es especialmente cierto cuando se trata de los menos acomodados. La buena noticia es que el rápido y alto crecimiento es una manera segura de mejorar el bienestar económico de los pobres.

Muchos estudios lo demuestran: el crecimiento sólido es el factor que más contribuye a la reducción real y duradera de la pobreza. Esto no es solo por el propio crecimiento. También es porque el crecimiento económico depende de la existencia de instituciones concretas, sobre todo de derechos firmes de propiedad privada y del imperio de la ley.

Si estas instituciones están establecidas, los empresarios y las empresas están más propensos a asumir riesgos y hacer inversiones de largo plazo. Eso es lo que alimenta el crecimiento duradero que saca a la gente de la pobreza. El crecimiento crea una mayor demanda de uno de los pocos recursos que poseen los pobres —su trabajo. Hace años, la OCDE observó que «los salarios reales de los empleos poco cualificados han aumentado con el crecimiento del PIB en todo el mundo, lo que indica que los trabajadores más pobres se han beneficiado del aumento del comercio y el crecimiento globales».

Por supuesto, no es tan simple como eso. Mucho depende de qué sectores de la economía estén creciendo. Si, por ejemplo, las industrias de alta tecnología están expandiéndose, mejoran las perspectivas laborales de quienes poseen más conocimientos técnicos, algo de lo que a menudo carecen los pobres.

Lo que con frecuencia se olvida, sin embargo, es lo que se llama el efecto multiplicador. Como se indica en un informe, todo empleo creado, por ejemplo, en el sector de alta tecnología, contribuye a la formación de 4.3 puestos de trabajo adicionales en la economía local de bienes y servicios. Mientras que eso incluye otros trabajos de alta habilidad como los dentistas, también incluye puestos de trabajo minoristas de menor habilidad.

Si le preocupa el florecimiento humano, promueva el crecimiento

Ahora los trabajos de menudeo son con frecuencia de tiempo parcial con sueldos más bajos. Pero siguen siendo importantes. Muchas personas necesitan empleo de tiempo parcial. Piense en los estudiantes que quieren ayudar a pagar sus estudios. Un trabajo de tiempo parcial a menudo permite que uno de los padres de una familia cuide de los niños, mientras que también contribuye a los ingresos generales de la familia.

Todo esto suele ponerse en riesgo en las economías de bajo crecimiento o de crecimiento negativo. Los ricos pueden cuidarse a sí mismos. Los pobres, sin embargo, no pueden. Ellos no tienen los activos para hacer frente al temporal.

El crecimiento económico no es la solución a todos los problemas de la humanidad. Nadie menos que Adam Smith entendió que es un medio para un fin y no un fin en sí mismo. Puede incluso alimentar las tentaciones perennes asociadas con el materialismo. Pero eso no es excusa para hacer del crecimiento algo trivial. Es muy importante para las sociedades que quieren reducir la pobreza —y alcanzar objetivos menos materiales, como elevar la educación. Es más difícil para la gente, en una economía anémica o estancada, alcanzar bienes como la educación o cumplir con sus responsabilidades familiares.

Dicho de otro modo: si EE.UU. quiere ser grande en el sentido más completo de esa palabra, un crecimiento económico más duradero y más alto no es un algo opcional. Es una necesidad.

 

Nota

La traducción del artículo «Make America grow again» publicado por el Acton Institute el 17 mayo 2017, es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas. Antes fue publicado en The Stream. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.