Bernie Sanders, el empleo y lo que el trabajo realmente es

Dan Hugger

El mes pasado, el Washington Post informó: «El senador Bernie Sanders (I-Vt.) anunciará un plan para que el gobierno federal garantice un empleo que pague 15 USD por hora, más beneficios de atención médica, a cada trabajador estadounidense que quiera o necesite uno”[…]». Estos empleos serían el producto de cientos de proyectos gubernamentales iniciados en «[…] infraestructura, cuidado de salud, medio ambiente, educación y otros objetivos». Aún no se han divulgado los proyectos, sus costos y la forma en que se financiarían. Si bien hay muchas críticas económicas que deberían considerarse de tales esquemas (ver Economía en una lección, particularmente los capítulos «Las obras públicas significan impuestos», «Los impuestos desalientan la producción» y «Esquemas de propagación del empleo»), la crítica más fundamental es que los empleos no son simplemente cajas negras de las que surgen salarios y beneficios, sino una forma de servicio prestado a los demás.
Tenemos una tendencia a reducir los fenómenos complejos a sus efectos. Jugar al baloncesto se convierte simplemente en anotar puntos, una dieta saludable en simplemente evitar los carbohidratos y la religión en simplemente algo que hacemos en la adoración semanal. Dichas reducciones son parcialmente ciertas: no puedes ganar un juego de baloncesto sin puntos, una dieta de pasta te engorda y las obligaciones de culto son obligatorias (ver Éxodo 20: 8-11). Pero estas reducciones también son engañosas: la defensa gana campeonatos, las verduras también son carbohidratos y la oración debe ser incesante (Véase 1 Tesalonicenses 5:17).
Los economistas no son libres de hacer este tipo de reducciones engañosas. El excelente libro del economista Arnold Kling, Specialization and Trade: A Re-introduction to Economics, fue escrito en parte para desafiar a los economistas que ven a la economía como nada más que una fábrica de PIB manipulada e impulsada al crecimiento por el crecimiento mismo. Para Kling, la economía no es simplemente una cuestión de ecuaciones, sino de patrones cambiantes de especialización y comercio, los patrones de ciertos tipos de relaciones humanas.
A nivel individual, muchas de estas relaciones son empleos: patrones de trabajo pagados por los empleadores en forma de, entre otras cosas, salarios y beneficios. En su libro Work: The Meaning of Your Life, Lester DeKoster afirma: «El trabajo es la forma en la que nos hacemos útiles a los demás». Precisamente porque el trabajador es útil es que es digno de su contratación. Un trabajo no es simplemente una fábrica de salarios.
Los trabajadores necesitan trabajos, deberían quererlos, deberían ser compensados por el valor de su trabajo, y ese trabajo también debe prestar un servicio útil a sus empleadores. Los trabajos no deberían existir solo por existir. El Senador Sanders está en lo cierto al pensar que los empleos son importantes, pero ellos son más que fábricas salariales; los empleos deben tener significado tanto para el empleador como para el empleado y ser animados por un espíritu de servicio. Reunir a los empleadores y empleados en formas de servicio significativo y mutuo es algo que todos deberíamos esforzarnos, pero los programas de trabajo creados por el gobierno no fomentan patrones sostenibles de especialización y comercio.

Nota
El artículo «Bernie Sanders, jobs, and what work really is» fue publicado antes por el Acton Institute el 7 de mayo de 2018. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La traducción es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas, fundado en 1995.
Dan Hugger es bibliotecario e investigador asociado en el Acton Institute.