Las tarifas de Trump al acero y aluminio: preguntas frecuentes

Rev. Ben Johnson

El presidente Donald Trump tiene previsto anunciar nuevas tarifas de acero y aluminio desde la Casa Blanca a las 3:30 p.m. hora local [la columna fue publicada el 8 de marzo de 2018].

¿Qué va a anunciar el presidente Trump?

Las autoridades comerciales han dicho que el presidente impondrá aranceles generales del 25% sobre el acero importado y del 10% sobre el aluminio, que entrarán en vigencia entre 15 y 30 días a partir de ahora. Exceptuaría temporalmente a Canadá y México, según el asesor de Trump, Peter Navarro, aunque el presidente Trump ha vinculado esto a una renegociación del TLCAN. Al escribir estas líneas, los detalles completos permanecen en flujo.

¿Quién se vería afectado por aranceles “generales"?

Los 10 principales exportadores de acero a los EE. UU. son, en orden: Canadá, Brasil, Corea del Sur, México, Rusia, Turquía, Japón, Taiwán, Alemania e India. En el undécimo puesto, China representa entre el 2 y el 3% de las importaciones de acero de EEUU.

¿Cómo afectará esto a los trabajadores y consumidores de los EE.UU.?

Los aranceles aumentan el costo de los bienes importados, a menudo con la intención de preservar empleos en las industrias de los EEUU. Esto significa mayores costos para todos los que compran cualquier cosa hecha con acero o aluminio, desde alimentos enlatados y bebidas hasta automóviles. «Los aranceles son impuestos que hacen que los negocios de EEUU sean menos competitivos y los consumidores estadounidenses más pobres», de acuerdo con una carta que enviaron más de cien congresistas republicanos al presidente Trump.

Esto tiene consecuencias imprevistas, ya que las empresas que compran acero emplean 16 veces más estadounidenses (6.5 millones) que productores de acero (400,000), Veronique de Rugy, del Mercatus Center, predijo que los aranceles resultarán en «miles» de pérdidas netas de empleos.

Entre los mayores consumidores de acero y aluminio se encuentran las industrias de defensa como el sector aeroespacial y los constructores navales, industrias vitales para la seguridad nacional.

¿Ha sido esto intentado antes?

¿Acaso no se ha intentado todo? En 2002, George W. Bush impuso aranceles al acero importado luego de una serie de bancarrotas de la industria del acero en los EEUU. Sin embargo, los revocó 18 meses después de su vigencia de tres años, después de que un informe del gobierno descubriera que los aranceles costaron a los estadounidenses «una pérdida anual estimada del PIB de US$ 30.4 millones». Aproximadamente un tercio de las industrias estadounidenses tuvieron dificultades para obtener el acero que necesitaban, especialmente la «fabricación de acero, vehículos de motor, partes de vehículos de motor, muebles» y las industrias de conservas. Los estadounidenses pagaron aproximadamente US$ 400,000 por cada trabajo de acero salvado, según el Instituto Peterson para Asuntos Económicos.

¿Es este el inicio de una guerra comercial?

Podría serlo. La UE ha anunciado que tomará represalias elevando los aranceles en contra de los 2,800 millones de euros de bienes de EEUU (3,500 millones de dólares). La lista de cuatro páginas de sectores específicos, elaborada antes del anuncio del presidente, está diseñada para ejercer la máxima presión sobre los líderes del Congreso, imponiendo impuestos a las motocicletas Harley Davidson producidas en Wisconsin de Paul Ryan y al bourbon de Kentucky de Mitch McConnell. Otros productos fabricados en los EEUU en la lista incluyen acero, ropa, maquillaje, yates, frijoles, arroz, arándanos, jugo de naranja, maíz dulce, mantequilla de maní y productos de tabaco.

¿Cómo puede el presidente hacer esto sin la aprobación del Congreso?

El presidente Trump ha invocado la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. Aprobada en 1962, en el apogeo de la Guerra Fría, la medida poco utilizada permite al presidente imponer aranceles si lo considera necesario para la seguridad nacional. El presidente Trump ha dicho que preservar la industria siderúrgica de los EEUU es una preocupación vital de seguridad nacional. El Congreso ha cedido constantemente más de su poder al poder ejecutivo en el último siglo.

¿Las importaciones actuales de acero amenazan la seguridad nacional?

Es difícil ver cómo. La industria siderúrgica de EEUU suministró el 73% del mercado nacional el año pasado. Los dos socios comerciales con las relaciones más tensas, China y Rusia, representan el 11% de todas las importaciones de acero.

¿Cómo están respondiendo los aliados de los EEUU?

Los aliados transatlánticos de EEUU no se están convenciendo del razonamiento del presidente. «No podemos ver cómo la UE, sus amigos, sus aliados en la OTAN pueden ser una amenaza para la seguridad en los EEUU», dijo la comisionada de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom. La ministra de Economía alemana, Brigitte Zypries, coincidió en que «no es creíble que las importaciones de acero europeas o alemanas pongan en peligro la seguridad nacional de los EEUU».

Algunos respondieron en términos bélicos. Malmstrom prometió que la UE tomará «una respuesta firme y proporcionada», y Zypries dijo que «Europa responderá proporcionalmente» —el tipo de lenguaje que utilizan los líderes políticos después de ataques terroristas. Eso puede explicar porqué Ludwig von Mises escribió: «El nacionalismo económico es incompatible con la paz duradera».

Otros advirtieron acerca de una brecha cada vez más profunda. La primera ministro del Reino Unido, Theresa May, expresó su «profunda preocupación» por los aranceles en una llamada telefónica a Trump el domingo, y agregó que «la acción multilateral era la única forma de resolver el problema» del exceso de capacidad del acero chino.

Invirtiendo el tweet del presidente Trump, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, respondió: «Las guerras comerciales son malas y fáciles de perder», y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, advirtió que «nadie gana» una guerra comercial.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, denunció deliberadamente todo el proceso de guerra comercial el viernes pasado en Hamburgo:

«ahora también impondremos tarifas de importación. Esto es básicamente un proceso estúpido —el hecho de que tenemos que hacer esto— pero tenemos que hacerlo... También podemos hacer estupideces. También podemos ser así de estúpidos».

¿Cómo afectará esto a nuestros aliados asiáticos?

Los EEUU tienen una obligación de larga duración de apoyar a Taiwán en cualquier guerra potencial con China, sin embargo, Taiwán exporta más acero a los EEUU que China continental. Irónicamente, una tarifa general podría perjudicar a Taipei más que a Beijing. Mientras tanto, el presidente surcoreano Moon Jae-in dijo que, en cambio, podría exportar más acero a Rusia. Eso ciertamente tiene implicaciones de seguridad nacional.

¿Por qué debería importarles a los cristianos?

Elevar el precio de los alimentos y bebidas enlatados perjudica desproporcionadamente a los pobres. La tensión en las relaciones con los aliados de EEUU y el daño potencial a las industrias de defensa hacen que la nación sea menos segura. Y, si las estimaciones de pérdidas de empleo resultan ser exactas, el desempleo resultante reducirá el bienestar familiar, dañará comunidades enteras y agotará los fondos disponibles para obras de caridad o de la iglesia.

 

Nota

La traducción del artículo «FAQ: Trump’s steel and aluminum tariffs»  publicado por el Acton Institute el 8 de marzo de 2018, es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas. El autor Rev. Ben Johnson es senior editor en el Acton Institute.