4 libertades que afectan tu derecho a votar (y una que no)

Rev. Ben Johnson

Esta semana [la del 5 de febrero] marca el 100.° aniversario del sufragio femenino en el Reino Unido. Justo antes del centenario, la Fundación para el Avance de la Libertad evaluó el sistema electoral de cada nación en su primer Índice Mundial de Libertad Electoral. Encontró que cuatro libertades separadas se correlacionan con una nación que tiene elecciones libres y honestas.

El informe analizó 50 componentes de las leyes electorales, divididos en cuatro categorías: el desarrollo político de una nación, la libertad de voto, la posibilidad de postularse para un cargo y la medida en que los votantes podrían responsabilizar a los funcionarios elegidos. Sus hallazgos son los siguientes:

Las 10 naciones con mayor libertad electoral:

1 Irlanda

2 Islandia

3 Suiza

4 Finlandia

5 Australia

6 Dinamarca

7 Portugal

8 República Dominicana

9 Reino Unido

10 Lituania

Las 10 naciones con menor libertad electoral:

189 Emiratos Árabes Unidos

190 Corea del Norte

191 Omán

192 China

193 Sudán del Sur

194 Eritrea

195 Qatar

196 Tailandia

197 Arabia Saudita

198 Brunéi

En total, clasifica a la libertad electoral en 104 de los 198 países como «insuficiente» o inferior. (Estados Unidos ocupa un decepcionante lugar 44 por su sistema electoral «complicado», pero entre los 10 primeros por facilidad de voto, una hazaña tan ilimitada que a veces los muertos la ejercen).

«La existencia de una libertad electoral efectiva es esencial para la credibilidad y legitimidad de un sistema de gobierno», escribió Roxana Nicula, la presidenta de la fundación.

La posibilidad de participar en una elección libre se correlacionaba con otras cuatro libertades —y no tenían ninguna relación con otra.

¿Qué NO mejoró la libertad electoral?

El libertinaje social: un régimen más socialmente «progresista» no necesariamente coincidía con la libertad electoral. La organización comparó la libertad electoral con los resultados de su Índice Mundial de Libertad Moral, que mide cómo los ciudadanos libres están sujetos a restricciones gubernamentales sobre cuestiones morales como aborto, eutanasia, legalización de la marihuana, pornografía, prostitución legalizada, matrimonio entre personas del mismo sexo y limitaciones a la expresión transgénero.

«Solo Portugal coincide entre los diez primeros de ambos índices», informa.

En última instancia, descubrió que «no existe una correlación directa» entre las políticas socialmente permisivas y un electorado libre.

¿Qué SÍ importó?

Libertad de prensa: el informe encontró una alta correlación entre sus clasificaciones y las del Índice Mundial de Libertad de Prensa, producido por Reporteros sin Fronteras.

Libertad económica: «En general, puede decirse que los países con mayor libertad económica tienden a tener un alto nivel de libertad electoral, y viceversa», dice el informe. «La mayor coincidencia se registra en la parte inferior de las tablas. ... Corea del Norte y Eritrea coinciden en una de las peores puntuaciones en ambos índices». El estudio es una prueba más de que la libertad económica actúa como garante de otras libertades.

Libertad religiosa: después de revisar el estudio más reciente del Centro de Investigación Pew sobre restricciones religiosas, el informe concluyó: «Los países en los primeros lugares en libertad electoral tienden a estar entre aquellos que disfrutan de restricciones estatales “bajas” o “moderadas” de la libertad religiosa».

Sin embargo, «los países con una religión estatal o con un sistema comunista» —en los que la religión estatal es el ateísmo— coinciden cerca del punto bajo de ambos índices.

Cultura: Si bien las naciones con mayor libertad electoral también tenían un predominio de los cristianos, el informe señala que muchas naciones cristianas tienen una pobre calificación. Mientras tanto, las naciones con predominio hindú (India), judío (Israel) y budista (Japón) obtienen buenos puntajes.

Lo que marcó la diferencia, según el informe, fue la cultura de la nación.

«Doce de los treinta países del mundo con mayor libertad electoral pertenecen al área cultural anglosajona», afirmó. «La tradición legal de origen afecta la libertad electoral en gran medida. Específicamente, parece haber una tendencia más favorable hacia la libertad electoral en el campo de la ley anglosajona o Common Law, que en las áreas de derecho continental, derecho compuesto (con elementos de Common Law y continental), o la ley islámica (fiqh)».

En general, «las naciones mejor colocadas tienden a ser las europeas que experimentaron la Ilustración de los siglos XVII y XVIII, directa o indirectamente, y pudieron poner fin al antiguo régimen de monarquías absolutas, reemplazándolas por monarquías o repúblicas parlamentarias», escribió Carlos Alberto Montaner, presidente honorario de la fundación, en su prólogo.

El informe señala cómo Occidente influyó en el desarrollo de las naciones del Norte y América Latina y las democracias de Japón y Corea del Sur en la época de posguerra.

«Entre los países con mayorías islámicas, solo tres europeos tienen un buen desempeño en términos de libertad electoral», señala (Kosovo, Albania y Bosnia). «Entre los electores y elegidos con menos libertad», escribió Montaner, «la religión islámica predomina».

«Aún peor es el lugar, en general, de los países no europeos que formaban parte del bloque soviético», dijo el informe, incluidos Vietnam y Laos.

La cultura occidental, que surgió de una raíz cristiana, floreció a través de un proceso histórico y filosófico específico para producir el respeto más robusto del mundo por la conciencia individual, la libertad de asociación y la libertad de expresión.

La conclusión del informe recuerda las palabras de Montesquieu, el filósofo de la Ilustración cuya teoría de la separación de poderes influyó tanto en los Padres Fundadores de América:

«La religión cristiana es extraña al mero poder despótico. La suavidad tan frecuentemente recomendada en el Evangelio, es incompatible con la ira despótica con que un príncipe castiga a sus súbditos, y se ejerce en la crueldad. ... [Sus príncipes] están más dispuestos a ser dirigidos por las leyes, y más capaces de darse cuenta de que no pueden hacer lo que quieran.

Mientras los príncipes mahometanos dan o reciben la muerte incesantemente, la religión de los cristianos hace que sus príncipes sean menos tímidos y, en consecuencia, menos crueles. El príncipe confía en sus súbditos y los súbditos en el príncipe. ¡Qué admirable es la religión, que, si bien parece tener en vista la felicidad de la otra vida, continúa la felicidad de esta [vida]!» El Espíritu de las Leyes, Libro 24, cap 3

«Le debemos al cristianismo», concluyó, «beneficios que la naturaleza humana nunca puede reconocer suficientemente».

Las libertades entrelazadas documentadas en estos informes subrayan el valor de la herencia cultural occidental y judeocristiana.

 

Nota

La traducción del artículo publicado por el Acton Institute el 5 de febrero de 2018, es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas. El autor, Rev. Ben Johnson es Senior Editor del Acton Institute.